Cría: ¿Qué y por qué medir?
Hemos vivido una era de gran importancia para muchas actividades del “agro”. Durante la última década – por ejemplo -, hemos visto surgir importantes tecnologías y conceptos aplicables al campo, la cría genera la necesidad de empezar a mirar la hacienda desde una nueva perspectiva, dejando de ser vista como una actividad familiar, para ser “tocada” como una empresa.
En este escenario, conocer y gestionar los números tranquera adentro, ya no es una opción y se convierte en una obligación para la actividad, ya que, si no medimos no sabemos, y lo que no sabemos no se puede gerenciar, mucho menos mejorar.
Con esa necesidad de control, con la entrada de innumerables informaciones (ej.: materias primas), varios procesos y otras tantas informaciones de salida (ej.: producción de leche o carne), herramientas de gestión ya discutidas aquí en agBlog, como: PDCA y 5W2H, ganan cada vez más espacio en el día a día de la hacienda.
Planificar y tener a mano la gestión de los indicadores de la hacienda es sin duda muy importante, sin embargo, para que todo esto sea tangible, de manera empresarial y práctica, los datos generados deben seguir un modelo de anotación para ser confiables y permitir la correcta interpretación de la realidad. La acción de poner el negocio en números debe apuntar a la elaboración de un análisis de la situación en su conjunto.
Dada la importancia de la perspectiva empresarial sobre la actividad, el objetivo de este texto es determinar en un sistema de cría: lo qué y por qué debemos medir, de manera que podamos levantar índices de productividad de la propiedad y evaluarla en relación con la planificación elaborada.
En general, hay muchas variables que deben plantearse en el sistema de cría: tasa de alojamiento, tasa de preñez, tasa de destete, mortalidad, peso al destete, y varias otras. Con esta serie de números, podemos calcular otros tantos, como, por ejemplo: la cantidad de quilos de becerros destetados por vaca al año, o mejor aún, por hectárea año, etc.
A menudo se nos pregunta sobre cuál es el mejor indicador para usar y a qué número hacer referencia para evaluar el histórico de la hacienda. Para responder a estas preguntas, suelo bromear que: cuando llegue a la hacienda, si tuviera derecho a hacer una sola pregunta para entender la realidad actual, ¿Cuál sería?
Una pregunta que nos permite inferir muchas cosas es: ¿Cómo es la curva de la tasa de natalidad en la propiedad? Veamos.
Es interesante estudiar el análisis de la curva de nacimientos de la hacienda, ya que podemos inferir, o mejor, evaluar cómo son otros indicadores y aspectos productivos de la hacienda, ya que esta tasa está influenciada por una suma de varios factores y refleja sobre otros muchos.
A menudo, las discusiones observadas en círculos de ganaderos y/o incluso técnicos se basan en la tasa de preñez obtenida en la hacienda. Sin embargo, esta variable aislada, no nos permite tener una visión amplia del sistema, así como otras variables importantes como: el peso al destete. Decir que la hacienda tiene una tasa de preñez de 70, 80, 85% es una información muy vaga.
Para pensar: imagine los diferentes escenarios que se ilustran a continuación. En ellos podemos ver 3 haciendas, con la misma tasa de preñez (90%), pero con diferentes distribuciones de gestación a lo largo de la estación de monta.

En la hacienda 1, la cantidad de animales que se fecundan es igual en cada uno de los meses de la estación. Ya en la hacienda 2, sólo el 10% de los animales se fecundan en el primer mes de la temporada, mientras que en la hacienda 3, 60% de los animales se fecundan al inicio de la estación. Preguntas: ¿Todas las haciendas tendrán el mismo número de terneros destetados? ¿Cuál producirá más arrobas de becerros? ¿Cuál tendrá los becerros más productivos? ¿En cuál de las haciendas las vacas parirán con mejor puntaje de condición corporal en la temporada anterior a los partos?
Se sabe que: los animales nacidos al comienzo de la temporada de nacimiento son más eficientes en la ganancia de peso a lo largo de toda su vida. El nacimiento en los meses más secos y fríos del año tiene la ventaja de un ambiente con menor proliferación de parásitos y, por tanto, con menor incidencia de infestaciones de las crías, lo que en muchas ocasiones puede causar una reducción en el desempeño o incluso la muerte. Además, la escasez de precipitaciones en este período es interesante, ya que, las lluvias en exceso pueden ser perjudiciales para el recién nacido y ayudar a reducir la inmunidad del becerro.
A medida que profundizamos un poco más, tenemos que las hembras que se fecundaron al comienzo de la temporada de monta pasarán su tercera parte de la gestación en un momento nutricionalmente favorable, permitiendo un aporte nutritivo mayor al feto, justamente en el momento de la mayor producción de fibras musculares, lo que le significa al recién nacido un mayor potencial de ganancia de peso después del nacimiento. Estos nuevos estudios se han realizado desde la perspectiva de la programación fetal, en la que: se determina toda la capacidad productiva del animal cuando aún se encuentra en el vientre de la vaca.
En la práctica, hemos visto que la superioridad de los animales nacidos en el período “temprano”, se ha mantenido a lo largo de toda su vida, permitiéndoles tener mayor peso al año y sobreaño, así como también mayor peso al momento del sacrificio de los animales y/o una reducción en la edad del sacrificio. Si consideramos una diferencia de 10 kg en el peso al destete en función de los meses de nacimiento (ej.: 210, 200 y 190, para los becerros nacidos al inicio, medio o final de la temporada, respectivamente) y volvemos a las tres haciendas que presentamos y calculamos la cantidad de kg de becerros destetados, pensando que todos tiene 500 vacas, queda claro el impacto del momento del nacimiento sobre la producción de kg de becerros destetados.

Recordando que esto es solo un ejemplo. La tasa de preñez utilizada aquí en los cálculos no es un modelo que se pueda encontrar en el campo. Por ello, le recomendamos que haga este mismo razonamiento utilizando los datos finales de la gestación de su hacienda. Cambiando las distribuciones de partos y así evaluar el impacto de los cambios mencionados en la producción final de kg de becerros destetados.
Además de estos efectos sobre el desempeño de la cría, la curva de la tasa de natalidad también permite analizar la fertilidad de las vacas al inicio de la temporada de monta. Sabemos que el puntaje de condición corporal (ECC) es una variable que refleja la condición energética del animal, y que las vacas que paren con un buen ECC vuelven a presentar el celo antes de otras que paren flacas. Es decir, si tenemos una hacienda con solo 10% de los animales fecundados al inicio de la estación (hacienda 2), esto nos muestra que, probablemente, las vacas deberían parir con el ECC por debajo de 3,0, o incluso 2,5, lo que indica la necesidad de planes nutricionales orientados a la construcción del ECC durante todo el año. Llegamos a este punto, hemos llamado la atención sobre el hecho de que: la efectividad de la construcción de la condición corporal al momento del parto es mucho mayor cuando adoptamos estrategias a mediano plazo, con un uso estratégico de recursos, de que asumir una suplementación más agresiva, meses antes, o después del parto.
El ECC al parto, además de ser importante para que las vacas vuelvan al celo, también está relacionado con la producción de leche. Un buen ECC significa que el animal tiene buenas reservas de energía corporal, la cual dará soporte a la producción de calostro y de leche inicial, tanto en términos cuantitativos, como cualitativos, siendo muy importante para la cría en la fase inicial de su vida, sin embargo, se enfatiza que esta producción de leche inicial refleja una pérdida “natural” en la condición corporal de las vacas.
Necesitamos entender que: una buena vaca es aquella que pierde puntaje después del parto. Esta es una señal de que está produciendo leche y de que destetará un becerro más pesado. Por lo tanto, el ECC del momento del parto, que debemos tener como meta dentro de la hacienda es de alrededor de 5,0 a 6,0, considerando la escala de 1 a 9. En la escala de 1 a 5, la ECC es cercana a 3,5.
Las situaciones extremas no son deseables, por ejemplo: vacas obesas o vacas muy delgadas tienen fallas en los celos, para concebir, lo que directamente aumenta el intervalo entre partos en la propiedad, además de presentar altos costos de mantenimiento, en el caso de animales obesos, o baja producción de leche en el caso de vacas delgadas.
Debemos prestar atención al hecho de que la pérdida de la condición corporal después del parto está bien considerada, debido a la producción de leche de la vaca y permite que dé a luz al comienzo de la temporada le está dando más tiempo para recuperarse de la pérdida de la condición corporal ocurrida naturalmente y, en consecuencia, escalar para mejores condiciones para reproducirse en la próxima temporada de monta.

Dada la importancia del ECC sobre la fertilidad de las matrices, conocerlo dentro de la hacienda se vuelve obligatorio, si es que aún no lo es. Conocer la variación del ECC a lo largo del ciclo productivo permite identificar desvíos no naturales de esta variable y, por tanto, utilizar estrategias complementarias para recuperar la condición energética de los animales, permitiéndoles tener un buen desempeño productivo y reproductivo.
La suplementación es una forma barata (desde que sea bien utilizada) de desarrollar el ECC para el parto. Cabe mencionar que el costo de suplementar con la matriz tiene poco impacto en el precio del becerro, alrededor del 10% al 15%, dependiendo, por supuesto, de la tasa de destete del rebaño. Cuanto mayor la tasa, menor será el impacto de la suplementación sobre el costo del becerro destetado. El mayor costo en la composición final del valor del becerro destetado es el pasto, es decir, si la vaca permanece en la hacienda el año entero y no deja un becerro, ella no pagó su “alquiler” a la propiedad. Por tanto, optimizar el uso de la suplementación de las matrices tiene por objetivo mejorar el ECC, permitiendo una mayor fertilidad y, en consecuencia, una mayor tasa de preñez y destete, lo que repercutirá directamente en la reducción del costo del becerro destetado y, en consecuencia, seguirá reduciendo más el impacto de la suplementación de la matriz en el precio del becerro.
Debido a la gran relación entre la curva de la tasa de natalidad con varias otras características, vacas que paren al comienzo de la temporada de nacimientos presentan una mayor tasa de fertilidad, mayor tasa de destete, menor intervalo entre partos y, en consecuencia, mayor producción por vaca/año y/o inclusivo por hectárea/año. Como meta dentro de la hacienda, hoy podemos establecer el valor del 85% de tasa de preñez, recordando que: el uso de IATF es esencial dentro del sistema de cría. También se pueden fijar como meta valores de peso al destete de 215 kg para las hembras y 230 kg para los machos, yendo al encuentro del sistema de producción del “toro 777”, preconizado y tan difundido actualmente en todo Brasil.
Recuerde
La suplementación estratégica permite que las vacas logren parir con un buen ECC. Vaca flaca en el parto significa que el animal no tuvo tiempo de recuperarse del último parto, que ocurrió al final de la temporada, o que hubo falta de un plan nutricional estratégico. Ambas razones se deben a negligencia del productor. En este caso, puede ocurrir la eliminación de un animal que tiene una buena producción de leche, motivo por el cual perdió su ECC, pero que esta pérdida natural no tuvo su efecto eludido por la acción humana. Por lo tanto, ¡tenga cuidado de no descartar los mejores animales del rebaño por ineficiencia productiva!
Por: José Rodolfo Carvalho – Consultor Técnico Comercial de bovinos para corte en Agroceres Multimix