Estrés térmico en el ganado lechero

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Estrés térmico

Estrés térmico en el ganado lechero – Enemigo de los Productores

Si, por un lado, el clima tropical de Brasil favorece el crecimiento de los pastos y mejora la oferta de forrajes durante una buena época del año, por otro lado, temperaturas más elevadas y la humedad del aire son factores contrarios al buen desempeño productivo y reproductivo de las vacas lecheras. Para aquellas que están en el período de lactancia o de alto potencial de producción de leche, las condiciones climáticas son aún más incisivas, debido a la alta producción de calor resultante de la mayor ingesta de alimentos para satisfacer las demandas de la producción. Estos factores ambientales, asociados a la producción de calor metabólico, reducen la capacidad del animal de eliminar el calor corporal, lo que resulta en una condición conocida como estrés térmico.

El estrés térmico en el ganado lechero se ha convertido en un gran enemigo para los productores de leche, ya que afecta no solo la cantidad producida, sino, también, la calidad del producto.

Entre los trastornos que se dan con mayor frecuencia, podemos mencionar: menor consumo de alimentos y tasa metabólica, aumento de la frecuencia respiratoria, de sudoración y aumento del consumo de agua, además de cambios en las concentraciones hormonales y en las necesidades de mantenimiento. Al final, estos mecanismos resultarán en una disminución en la producción de leche, bajas tasas de concepción y retraso en el crecimiento de animales de reemplazo, lo que puede ocasionar importantes pérdidas económicas para el productor.

Los animales sometidos a estrés calórico muestran algunos signos, entre ellos: temperatura rectal superior a 39,4 °C; frecuencia respiratoria superior a 80 movimientos por minuto (mov/min); y si hay una reducción del 10% en la ingesta de alimentos y en la producción de leche, también podría significar que el rebaño muestra signos de estrés calórico.

Tener en cuenta los efectos de las altas temperaturas a la hora de diseñar las mejores estrategias de manejo es uno de los detalles que caracterizan a un buen productor. Algunas razas son más susceptibles al estrés térmico que otras, y para que un animal homeotérmico (de sangre caliente), mantenga este equilibrio (homeostasis), existen algunos métodos de control. Zonas de comodidad térmica, como: sombras naturales (arboles) y artificiales (carpas), ventilación y enfriamiento evaporativo, reducen el impacto de la radiación solar.

En general, existen 3 estrategias de manejo para minimizar los efectos del estrés térmico en el ganado lechero:

1) Modificación física del ambiente;

2) Desarrollo de razas tolerantes al calor;

3) Mejoramiento de las prácticas nutricionales.

Modificación física del ambiente

  • Agua y viento

Mejorar el ambiente con la intención de minimizar los efectos del estrés térmico puede ser una excelente opción. Equipos que producen vapor de agua y ventilación son unos de los métodos más utilizados para refrescar a las vacas, y porque presentan buenos resultados.

Ventiladores y aspersores se pueden instalar en lugares estratégicos, como, por ejemplo, a la salida de la sala de ordeñe o en los lugares en que haya una gran aglomeración de los animales. Este método reduce significativamente los efectos del calor sobre el ganado.

  • Silvipastoril

Integrar pasto con árboles no solo es una opción para reducir el estrés térmico en el ganado lechero, sino que también puede servir como una forma alternativa de ingresos para el productor, con la producción de madera o suministro de frutas.

Para la adopción de este sistema se debe tener en consideración:

• La tierra – que posibilite un crecimiento rápido de los árboles;

• El terreno – para el mejor aprovechamiento del pasto;

• Los árboles – que no sean tóxicos para los animales.

  • Sombra

Además de los árboles, otra forma de proporcionar buenos espacios de sombra para los animales son los métodos artificiales. Como ejemplo, tenemos las carpas o los populares media sombra, que son coberturas fabricadas con tejidos plásticos, con hilos de polietileno.

Cabe recordar que ese tipo de cobertura solo ayuda a reducir la incidencia de los rayos solares en los animales, pero por sí sola no es suficiente para equilibrar su temperatura corporal, ya que no interfiere en la humedad del aire y en la temperatura atmosférica. Estas instalaciones pueden ser fijas o móviles, ofreciendo autonomía al productor que puede usarlos como mejor le parezca.

Razas más tolerantes al calor

Un ejemplo de ello es el cruce de animales de la raza Gir con animales de la raza Holandés, originando la conocida Girolando, una raza más rústica, resistente y que mantiene buenos índices productivos de leche.

También se realizaron investigaciones con la raza Senepol. En estos estudios, científicos intentan identificar y aislar un gen directamente relacionado con el crecimiento del pelaje y la alta tolerancia al calor, factores que podrían incorporarse a razas lecheras, dando como resultado una alta productividad y baja temperatura rectal durante períodos de estrés.

Nutrición

Al pensar en un buen manejo nutricional para aliviar el estrés térmico en el ganado lechero en los períodos calurosos del año, se debe:

• Hacer uso de una dieta con una alta proporción de nutrientes para la síntesis de la leche y un bajo incremento calórico proveniente de la fermentación y metabolismo de los alimentos. Para lo tanto, lo ideal es aumentar la densidad energética de la dieta (si hay una disminución en el consumo es necesario añadir más nutrientes en un volumen menor de alimento), haciendo uso de ingredientes con alto tenor de aceite o grasa, que no produzcan calor de fermentación (no superar el 7% de la dieta total), además de hacer uso de nutrientes protegidos;

• No suministre dietas con más de 65% de proteína degradable en el rumen (la excreta de nitrógeno es cara y genera calor metabólico);

• Aumentar el porcentaje de minerales en la ingesta total de materia seca (si se produce una pérdida excesiva de minerales por sudor y saliva, es necesario reponerlos):

– Adicionar de 1,3 a 1,5% de potasio;

– Adicionar 0,5% de sodio;

– Adicionar 0,3% de magnesio.

• Adicionar agentes tampón en la dieta para estabilizar el pH del rumen;

• Incrementar las porciones (veces al día que se da alimento) de alimentos a lo largo del día (reduciendo la cantidad de alimento por comida): evita el calentamiento y el deterioro del alimento; estimula el consumo de la dieta; permite una observación más frecuente de los animales y una detección precoz de los efectos del calor y la humedad sobre ellos; reduce la cantidad de insectos en el medio ambiente;• Alimentar a las vacas temprano por la mañana y al fin de la tarde, evitar los horarios del sol a pico (del mediodía) y mantener la disponibilidad de agua de buena calidad, son prácticas nutricionales fundamentales para minimizar los efectos del estrés calórico.

Los desafíos de la ganadería lechera nacional son diversos. Además de una producción de leche que respete los rigurosos modelos de salud, higiene y los aspectos nutricionales que cumplen con las legislaciones nacionales, producir este producto en gran escala, buscando satisfacer la gran demanda, requiere atención a la rutina de los animales. Los avances tecnológicos y las mejoras genéticas ya evidencian el avance de la cadena productiva de la leche, sin embargo, es necesario saber optimizar el sistema, prestando la debida atención a los detalles.

Entender que el animal también es sensible al medio ambiente y que la forma en que se lo maneja influye directamente en su comportamiento y, en consecuencia, en la producción de leche es fundamental. El estrés térmico en el ganado lechero es un enemigo potencial que, si no se respeta, puede comprometer la producción de leche y ocasionar riesgos para todo el rebaño.

Por: Lisia Correa – Nutricionista en el área de Bovinos de Agroceres Multimix

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